La Iglesia de Dios fue fundada por el Señor Jesús aproximadamente en el año 30 de nuestra era. Al efectuar su sacrificio en la cruz, Jesucristo engendró este pueblo para Dios el Padre, de Él toma su nombre, razón y misión. Cuando el Señor Jesús ascendió a los cielos, la Iglesia comenzó su trabajo de anunciación del Evangelio, las buenas noticias de la Salvación que Dios ofrece a los hombres. Además de cumplir con el servicio constante de alabanza a Dios y su Hijo.

Los Apóstoles lideraron la obra de la Iglesia durante el primer siglo de su historia, dejando establecidos obispos y pastores que continuaron con ese trabajo de dirección, que fue transmitiéndose a varones tomados por Dios para esa labor. Así la Iglesia de Dios ha caminado a lo largo de los siglos, la mayor parte de ellos en el anonimato, pues fue perseguida con propósitos de exterminio durante el fin de la Edad Antigua y toda la Edad Media.

Fue después del Renacimiento, en la época del despertar de la humanidad del letargo medieval, al darse las condiciones favorables, la Iglesia nuevamente surgió a la luz pública. Es en Inglaterra donde se encuentran las huellas que la Iglesia dejó ahí en los siglos anteriores al XIX. Aún estaba siendo perseguida a finales del siglo XVII, por ello emigró hacia América a principios del siglo XVIII, como una opción para poder realizar su función con menores dificultades.

En Estados Unidos a mediados del siglo XVIII la Iglesia de Dios se organizó de manera formal. En ese país surgieron algunas administraciones de la Iglesia, algunas de ellas todavía siguen trabajando hasta nuestros días.

En México el Evangelio que predica la Iglesia llegó en los últimos años de la segunda década del siglo pasado. Ya para 1920 existían dos centros de reunión de la Iglesia de Dios en México, uno localizado al norte del país y el otro que empezaba su historia en la Ciudad de México.

La Iglesia de Dios creció rápidamente en esta ciudad, expandiéndose también en casi todos los estados de la República. Aquí en la Ciudad de México han habido muchas congregaciones de la Iglesia, y varios pastores líderes han dirigido el trabajo de la Iglesia desde que ésta llegó a la ciudad. Entre los líderes más sobresalientes se pueden mencionar a los ministros Ezequías Campos, quien también fue uno de los pioneros evangelistas en el país. Poco tiempo después también se levantaron otros líderes como los ministros Alberto y Carlos García Becerril. Junto con otros ministros, estos tres líderes dirigieron a la Iglesia casi desde su inicio en México hasta la década de los 70’s.

Algunos de esos ministros que apoyaron a los lideres, fueron los ministros Bibiano Pérez Cruz y sus hijos Othoniel Pérez Fuentes y Pedro Pérez Fuentes, quienes desde la década de los 60’s  comenzaron su trabajo en el ministerio.

El ministro Bibiano Pérez trabajo con diligencia y eficacia como evangelista, logrando que varias almas aceptaran el Evangelio del Señor Jesús, tanto en su natal Estado de Hidalgo, como en el Estado de México y en la Ciudad de México, donde en los 60’s fijó su residencia en la Col. Adolfo López Mateos, junto con su familia. El ministro y su familia, a iniciativa de la esposa del Min. Bibiano, Luz Fuentes, obtuvieron el permiso y apoyo de los Ministros García Becerril, que pastoreaban la congregación donde asistía la familia Pérez Fuentes, para comenzar a realizar servicios la colonia A. López Mateos.

Así comenzó a su historia la congregación en A. López Mateos, siendo la base de ésta, la familia Pérez Fuentes con el Min. Bibiano como encargado de la misión, su esposa Luz Fuentes, sus hijos Othoniel, Febe, Susana, Isaí e Isaías, con la familia Lechuga Vázquez. Estas almas se reunían en el hogar de la familia Lechuga, primero los días miércoles, más adelante los domingos. Algún tiempo después se fueron adhiriendo otras almas, como las familias Ortiz Luna, Montiel Castillo, Valle Jiménez…

Cuando el grupo creció, en el año 1968, comenzaron a realizarse servicios los días sábados, y la misión se consideró por el ministerio como una congregación debidamente organizada. El Min. Bibiano Pérez, quedó instalado como el primer pastor de la congregación y los diáconos Pedro y Othoniel como sus ayudantes.

En el año 1970 la iglesia adquirió el predio que hasta hoy ocupa para los servicios en la calle Adolfo López Mateos No. 174. y casi inmediatamente se construyó la primera Casa de Reunión, al cual por iniciativa del Diác. Othoniel Peres Fuentes, se le llamó Adriel, que significa “Pueblo de Dios”.

En esa década la iglesia creció en número y trabajo, así como en dones gracias a la voluntad de Dios. La congregación comenzó a trabajar en grupos organizados, como fraternidades y departamentos. También siempre contribuyó económicamente al trabajo de otros pastores y congregaciones. Se formó un coro que amenizaba los servicios y la Casa de Reunión iba modificándose de acuerdo a las necesidades. También algunos varones jóvenes iban integrándose al apoyo que recibía el Pastor Bibiano, como el Diácono Isaí Pérez que a la postre sería un maestro y ministro sobresaliente.

En el año 1976, los líderes de la congregación comenzaron a editar material escrito para uso interno de la Iglesia y también para dar a conocer al exterior de ésta. Folletos y Lecciones Bíblicas para niños y después para adultos. Poco después se creó la editorial Ediciones Palabras de Vida, que hasta la fecha sigue en producción de materiales bíblicos de estudio.

En ese mismo año se estableció el Centro de Capacitación Bíblica de la Iglesia de Dios (CECABID), por iniciativa del Min. Othoniel, siendo el su director. Este centro más adelante se convirtió en el SEMID, Seminario Ministerial de la Iglesia de Dios.

En 1978 la congregación padeció con gozo el fallecimiento del Pastor Bibiano, quien fue tenido en gran aprecio por quienes le trataron y conocieron, pues hasta la fecha existen hermosos testimonios de su trabajo como evangelista y pastor. Los ministros Othoniel y Pedro quedaron a cargo de la congregación.

Después de algunos años, en 1983, liderados por el Min. Othoniel Y. Pérez, los miembros de la congregación y su ministerio, comenzaron una nueva época de trabajo, pues la congregación se tornó en una administración que daría apoyo a otras congregaciones. Es así como la Iglesia de Dios en México, comienza su historia.

Cabe destacar que casi desde su formación, esta congregación fue conocida en muchas partes de México y aún del extranjero, y ha quedado en la buena estima de muchos pastores que la han visitado y predicado en su palestra, del norte, centro y sur del continente americano.

Y es con el liderazgo del Min. Othoniel, que la iglesia en este lugar, ha sido conocida por su trabajo en favor de la unidad del pueblo de Dios. Además, hacia el seno de la congregación, el pastorado siempre ha buscado una superación de los valores cristianos en todos los miembros. Con la colaboración de algunos varones y mujeres con estos ideales se trabajó desde la década de los 80’s con ese pensamiento. Es a mediados de esa época es que se edita el primer himnario para uso doméstico de la congregación y sus congregaciones hermanas. Esta edición incluía ya varias canciones que fueron compuestas por miembros de la misma iglesia. Fue el surgimiento de uno de los compositores más apreciados de nuestra congregación y de la Iglesia de Dios en México, y hasta la fecha, el más prolífico, Isaías Pérez Fuentes, quien por apoyo del Pastor Othoniel, comenzó a desarrollar el más destacado de sus talentos, impulsando a su vez el talento de otros. Con ellos, varios otros hermanos que recibieron de niños o jóvenes su educación cristiana en la congregación, a la postre se han desempeñado como colaboradores de pastores o pastores mismos en otras localidades.

En 1993, la congregación junto con sus congregaciones hermanas que trabajan en unidad por los propósitos de la Iglesia, formaron legalmente la administración de la Iglesia de Dios en México A. R. Todo esto por requerimiento del gobierno federal, que promovió el registro de todas las denominaciones religiosas en México ante la Secretaría de Gobernación.

En el año 1994, se comenzó la edificación de la nueva Casa de Oración. Se derribó la antigua, mientras tanto las almas se reunieron por varios meses en el hogar de la hermana Herlinda Lozano, que prestó su casa para tal propósito. Fue en 1997 que volvió a dedicarse nuestra Casa de Oración. Durante ese segundo lustro de los 90’s, se continuó con la adecuación del edificio para las reuniones.

Un poco después de iniciado el nuevo milenio, el Min. Othoniel que había dedicado tiempo a pastorear otras congregaciones y visitar iglesias en otros lugares de México y el extranjero, retomó el pastorado de la congregación, pues lo había dejado en manos de un hermano que lamentablemente ocasionó un cisma en la Iglesia. Alrededor del año 2011, como en otras ocasiones esta congregación se convierte en la sede de una administración, desde la cual se apoya el trabajo en otras congregaciones. Es así como se da forma a la Organización General de la Iglesia de Dios, en la cual se viene trabajando desde entonces, en comunión con grupos en otros estados del país y en el extranjero.

A partir del año 2016 se realizó un relevo en la dirección de la congregación sede. El Min. Othoniel Peres Fuentes Lechuga asumió la responsabilidad de pastor de la Iglesia, cargo que conserva hasta la fecha. El pastor es ayudado por varones colaboradores que comienzan en el trabajo ministerial local, así como el valioso apoyo del Min. Othoniel padre como Co-pastor. En la actualidad, como cada determinado tiempo, la congregación ha renovado su membresía, pero se continúa en la obra iniciada por los que formaron originalmente la congregación, y que es la que se ha heredado de la iglesia del tiempo de los apóstoles; la predicación del Evangelio del Señor, y el perfeccionamiento de los llamados de Dios. Enfrentamos adversidades de diferentes tipos y nos reponemos del desánimo que provoca la deserción de compañeros, porque los que hoy militamos en esta congregación hemos puesto los ojos en el autor y consumador de nuestra fe, el Señor y Salvador Jesucristo. Bajo la dirección del pastor actual, ponemos énfasis en el crecimiento espiritual, dejando en segundo plano los ámbitos sociales y materiales, pues sabemos que en ello tenemos también bendición si hacemos lo primero.

Esta es de manera muy resumida la historia de esta iglesia, en la cual el amor y misericordia del Señor Jesús, se han mostrado generosamente a lo largo de los años. No poseemos muchos bienes materiales, pues esa no ha sido la intención de los pastores ni miembros, pues se ha puesto mayor interés en lo espiritual, aquello que es realmente riqueza es decir, las cosas de Dios. Sin embargo el Eterno nos ha favorecido con su protección y dirección. Aun así no descansamos en nuestro empeño de seguir creciendo en sabiduría y conocimiento del amor de Dios, el cual estamos dispuestos a compartir y enseñar a todos aquellos que deseen conocer a esta Iglesia del Dios Todopoderoso, de la cual somos una pequeña parte, porque está esparcida alrededor de todo el mundo.

Gracias por tomarse el tiempo para conocernos un poco.

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