La Iglesia de Dios en México siempre ha sostenido entre sus costumbres el no festejar cumpleaños, así como día de la madre, del niño, del maestro… Ya que todo ello va contra los principios de reconocimiento exclusivo a la Divinidad.

Por el Min. Othoniel Jesse Peres Fuentes L.

El celebrar cumpleaños y días dedicados a personas en específico, es una costumbre muy arraigada en la cultura occidental, al menos, así podemos mirarlo quienes vivimos en esta parte del mundo. El día de las madres, el del niño, del padre, del maestro, etc., se han convertido incluso en días feriados, en los que se suspenden las labores en escuelas y diversos centros de trabajo, para que las personas puedan agasajar a los festejados sin impedimentos.

No es posible negar que el apoyo o impulso que la misma sociedad da a estas prácticas contiene un interés económico, pues éste siempre está presente en la naturaleza humana; el buscar una ganancia de todo y por todo. Así miramos que en el día de la mamá se promoverán ofertas en tiendas departamentales, veremos la proliferación de arreglos florales, envolturas, joyería, etc., incluso los vendedores ambulantes procurarán sacar provecho de todo ello. Y aunque no falta quién reclame que el propósito de todo eso no es el comercial, es innegable que ante todo, la ganancia económica es lo que se busca.

Algunas personas promueven que esas celebraciones se realicen con más conciencia, y se apela al lado sentimental, hablando por ejemplo, en el caso del día de las madres, que no se debe dedicarle un día del año a la mama, sino que siempre hay que reconocerla y quererla. Parece una buena idea, y hasta cierto punto lo es, sin embargo ¿se hace así?, la respuesta es definitiva, No. Y ¿por qué? sería el siguiente cuestionamiento. Podemos contestar de manera categórica que no es posible, porque la sociedad humana no conoce el verdadero amor.

Mientras el mundo no conozca el amor puro y superior, no puede amar al prójimo, así que necesita de días específicos en los cuales pueda manifestar un amor estropeado por la corrupción espiritual. La manera que el mundo expresa sus sentimientos se ha enviciado, y ya queda casi nada de aquella virtud que Dios el Creador puso en el humano cuando lo formó, así que el amor a la mamá, al niño, al padre, al maestro, ya se ha convertido en meros intereses mezquinos.

En relación a la fiesta de cumpleaños, podemos hablar de manera similar, aunque este punto requiere que consideremos otros aspectos importantes, con los cuales dilucidaremos la razón por la cual la Iglesia de Dios no realiza estas prácticas. Para mejor comprensión de ello, podemos agrupar los conceptos en los siguientes puntos:

1. LA ADORACIÓN ES EXCLUSIVA PARA LA DIVINIDAD

Las Escrituras son muy claras al respecto, sólo Dios y su Hijo merecen adoración y exaltación, Mateo 4.10; Salmo 115.1; Hechos 10.24-26. A través de estos pasajes miramos la importancia del cuidado que debemos poner a la hora de elogiar a alguien que no sea Dios, puesto que podríamos sobrepasarnos y colocar a esa persona en el lugar que sólo le corresponde a Él. Ese cuidado o celo, lo miramos incluso en los ángeles del cielo que siendo superiores al hombre, dan el testimonio correcto, Apocalipsis 19.9, 10.

2. NO ES MALO HABLAR BIEN DE UN HUMANO, PERO FESTEJARLO COMO A DIOS, ES IDOLATRÍA

Parece ser que “alabar” significa hablar bien, encomiar a algo o a alguien, a diferencia de “adorar” que en su etimología nos lleva a pensar en rendir culto a… En este sentido, alabar, elogiar, encomiar, etc., a alguna persona humana no es malo, podemos y en algún momento hemos de reconocer las virtudes de alguno, Romanos 13.7. Pero esto es distinto a colocar a alguien en el lugar que sólo le corresponde a Dios y a su Hijo el Señor, y esto es lo que se propicia al momento de dedicar un día para festejar a alguien, es colocarlo en una posición que no le corresponde, lo comprendemos mejor al mirar el punto que sigue.

3. CELEBRAR CUMPLEAÑOS ES INCORRECTO, PORQUE LA VIDA VIENE DE DIOS NO DEL HOMBRE

Hagamos una reflexión, ¿qué se pone de relieve cuando se festeja el cumpleaños de alguien?, ¿qué se le dice? En las llamadas “Mañanitas” podemos mirar que se dice “…el día que tú naciste, nacieron todas las flores” Aparentemente no hay algo malo en ello, se piensa que se celebra la vida, o el sobrevivir a todas las dificultades de la existencia, sin embargo, si ponemos atención detrás de todo ello existe la idea de elogiar al festejado, no a la vida, o no a Dios quien la da. ¿Por qué alabar al humano que no ha hecho algo para vivir? El Salmo 100.3 dice “Reconoced que el Señor es D’s, Él nos hizo y no nosotros a nosotros mismos”, ésta es la manera correcta de pensar, y no la que lleva a festejar cumpleaños porque eso promueve el poner al hombre en lugar de Dios. Le debemos la vida al Creador, nosotros no hacemos algo para vivir, sino que vivimos porque Dios nos provee esa existencia, así que si es necesario celebra a alguien, es Dios quien merece esa honra.

4. NO ES NECESARIO DEDICAR UN DÍA PARA MANIFESTAR RESPETO HACIA ALGUIEN

Haciendo uso tan sólo de la razón, ¿es necesario que haya un día para reconocer las virtudes del padre o de la madre? ¿es necesario esperar cada año para manifestar cariño y aprecio al familiar o amigo? Todos estaremos de acuerdo en contestar “no” a esas preguntas. Además de ello, el Señor en la Biblia nos da a conocer la cultura de su pueblo en relación a estas cuestiones. La honra a los padres está incluso elevada a la categoría de mandamiento, Éxodo 20.12; Levítico 19.3; Deuteronomio 27.16; Proverbios 30.17; Efesios 6.1, y en relación al amor, ¡cuánto no nos enseñan las Escrituras!

La cultura del pueblo de D’s es y siempre ha sido honrar al prójimo todos los días del año, no solamente uno, y en cuanto al amor y la caridad es de la misma manera. En el pueblo de D’s los hijos honran y respetan a sus padres siempre, y estos a su vez cuidan y protegen a sus hijos continuamente, Colosenses 3.18-23. El reconocimiento que merecen todos en cuanto a su autoridad, a sus funciones debe ser a cada momento.

5. LA BIBLIA NOS ENSEÑA A NO SEGUIR LAS COSTUMBRES DE LOS PUEBLOS

Este es un principio crucial en la aceptación de la cultura del pueblo de Dios. Jeremías 10.1-3 y Éxodo 23.2 de manera contundente (no necesitamos más citas) nos marcan la política a seguir en relación a las costumbres de la humanidad, aquellas que aunque parecieran ser inofensivas al espíritu cristiano, analizándolas a profundidad, sí logran contaminar la santidad y limpieza de los corazones.

En relación a los cumpleaños, tan sólo buscando superficialmente en algunas fuentes encontramos móviles para abstenernos de realizar tal práctica. En la Wikipedia se encuentra lo siguiente respecto a los cumpleaños:

“Las varias costumbres que la gente observa hoy día al celebrar sus cumpleaños se remontan a mucho tiempo atrás en la historia. Nacen dentro del dominio de la magia y la religión (Entiéndase aquí religión a las costumbres paganas de los pueblos). En la antigüedad, las costumbres de felicitar, dar regalos y hacer una fiesta —con las velas encendidas que la completan— tenían el propósito de proteger de los demonios al que celebraba su cumpleaños, y de garantizar su seguridad durante el año entrante. […] Hasta el cuarto siglo, el cristianismo rechazó la celebración de cumpleaños como una costumbre pagana.” (Revista Zeit und Welt, suplemento del Schwäbische Zeitung, 3/4 de abril de 1981, pág. 4.)

La costumbre de rodear la tarta de velas viene de la antigüedad. El círculo de velas formaba parte de un ritual que protegía al homenajeado de los malos espíritus durante un año. Esto causó durante años que la Iglesia Católica considerase que la celebración del cumpleaños era un rito pagano. Fue hasta el siglo IV d. C. cuando se empezó a difundir la fiesta de la Navidad como cumpleaños de Cristo, el 25 de diciembre en occidente y el 6 de enero en oriente. Esto hizo que, con el tiempo, también los cristianos festejaran sus propios cumpleaños uniéndose al de su Salvador (restos de este sentido cristiano del cumpleaños queda en una antigua tradición alemana que ponía en las tortas de cumpleaños la cantidad de velas que correspondían a la cantidad de años del cumpleañero más una vela grande que era la “luz de la vida” o la “luz de Cristo”). (Véase aquí como se testifica que incluso el catolicismo consideraba al cumpleaños como algo impropio).

Con el ascenso del cristianismo, la tradición de celebrar los cumpleaños cesó por completo. Para los primeros seguidores de Cristo, oprimidos, perseguidos y martirizados por judíos y paganos, y que creían que los niños entraban en este mundo manchadas ya sus almas por el pecado original de Adán, el mundo era un lugar duro y cruel, en el que no había razón para celebrar el cumpleaños de nadie.

“La noción de una fiesta de cumpleaños era muy ajena a las ideas de los cristianos de este período en general.” (The History of the Christian Religion and Church, During the Three First Centuries [La historia de la religión y la iglesia cristianas, durante los primeros tres siglos], Nueva York, 1848, por Augustus Neander, traducida al inglés por Henry John Rose; pág. 190.)

Los historiadores de la Iglesia interpretan muchas referencias cristianas primitivas a los aniversarios como el paso a la otra vida, El aniversario de un santo no es aquel en que nacieron en la carne, sino aquel en el que mueren. Había otra razón por la que los primeros Padres de la Iglesia predicaban contra la celebración de los cumpleaños. Ellos consideraban estas festividades, originadas entre egipcios y griegos, como reliquias de las prácticas paganas.

“Los hebreos de más tarde consideraban la celebración de cumpleaños como parte de la adoración idolátrica, un punto de vista que sería abundantemente confirmado por lo que veían de las costumbres comunes que estaban asociadas con estos días.” (The Imperial Bible-Dictionary, Londres, 1874, redactado por Patrick Fairbairn; tomo I, pág. 225.)

En el año 245 d.C., cuando un grupo de antiguos historiadores cristianos trató de fijar la fecha exacta del nacimiento de Cristo, la Iglesia católica consideró sacrílega esta investigación, proclamando que sería pecaminoso celebrar el nacimiento de Cristo como si fuese un faraón.

Los griegos creían que toda persona tenía un espíritu protector, o daemon, que estaba presente el día de su nacimiento y que cuidaba de ella durante su vida. Este espíritu tenía una relación mística con el dios en cuyo día de cumpleaños la persona nacía. Los romanos también aceptaban esta idea. […] Esta idea fue transmitida al campo de las creencias humanas y se refleja en la idea del ángel custodio, el hada madrina y el santo patrón. […] La costumbre de las tortas o bizcochos con las velas encendidas comenzó con los griegos […] Se ponían sobre los altares del templo de [Artemis] tortas redondas como la luna, hechas con miel, que tenían cirios encendidos. […] La creencia folklórica es que las velas de cumpleaños están dotadas de magia especial para conceder deseos. […] Los cirios encendidos y los fuegos relacionados con sus sacrificios han tenido un significado místico especial desde el tiempo en que el hombre comenzó a erigir altares a sus dioses. De modo que las velas de cumpleaños rinden honra y tributo a la criatura que celebra su cumpleaños y le traen buena suerte. […] Los saludos de cumpleaños y las felicitaciones son parte intrínseca de esta fiesta. […] Originalmente la idea estaba arraigada en la magia. […] Los saludos de cumpleaños tienen poder para bien o para mal porque en este día uno está más cerca del mundo de los espíritus. (The Lore of Birthdays, New York, 1952, Ralph y Adelin Linton, pág. 8,18-20)”

¿No le parece esto suficiente para rechazar estas celebraciones por completo? La Biblia no presenta ningún indicio siquiera para tomar como base que pueden hacerse cumpleaños, en ella se mencionan dos casos de cumpleaños y los dos son de personajes ajenos al pueblo de D’s, uno es el caso del faraón en tiempo de José (Gn 40.20), y el otro caso es el de Herodes (Mt 14.6; Mr 6.21), y si leemos con atención las historias, en ambas el cumpleaños desencadena sucesos catastróficos. También pudiera ser que el caso de los hijos de Job (Cap. 1) tenga alguna señal de que lo que hacían era festejar cumpleaños, la narración no lo dice así, pero si lo hacían, también los sucesos no dejan bien parada a la costumbre de festejar cumpleaños.

Y esto es tan sólo en relación a los aniversarios, si profundizamos en el estudio de los orígenes del día de las madres, por ejemplo, rápidamente daremos con fuentes de idolatría y paganismo, puesto que desde mucho tiempo en diversas culturas se festejaba en el mes de mayo a las diosas madres. Y así en relación a otras costumbres.

Es por ello que la usanza de la Iglesia de Dios es no festejar aniversarios ni ningún día semejante a éstos. El celo por la enseñanza bíblica nos lleva a abstenernos incluso de felicitaciones en el día en que se cumplen años, tampoco hacemos día del pastor, aniversario de las iglesias o cosas semejantes, porque nuestro deseo es alabar y adorar sólo a Dios y a nuestro Salvador Jesucristo.

Apreciables lectores, me parece que al estudiar de esta manera, aunque sencilla, este punto, podemos esclarecer en nuestra mente el hecho de porque la Iglesia de Dios no tiene por costumbre celebrar cumpleaños ni ningún tipo de aniversarios, así como día del niño o de la madre o de quien sea. La formación cristiana no contempla estas prácticas.

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La Iglesia de Dios no celebra cumpleaños

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