Por el Obispo Othoniel I. Peres Fuentes

 

Para quienes conocemos Las Escrituras, lo que está sucediendo en el mundo, es exactamente lo predicho por Dios en su santa Palabra.

Lo que oímos y vemos en cuanto a la actitud de las personas no es sino en base a sus pensamientos y  sentimientos, que sólo buscan dar satisfacción a la carne, lo que seguramente a muy pocos les inquieta o preocupa, pero que así quedó escrito en  muchos años atrás, a manera de enseñanza y previsión para los hijos de Dios, el pueblo santo. “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Romanos 15.4).

En la segunda carta del apóstol Pablo a Timoteo (3.1-4), el Señor nos advierte sobre la inclinación del hombre a lo malo. 

¿Cuáles son las características del hombre hoy en día?

Egoístas, soberbios, blasfemos, desobedientes, ingratos, impíos, avaros, vanagloriosos, implacables, sin afecto natural, calumniadores, traidores, intemperantes, aborrecedores de lo bueno, amadores de los deleites.

Cada una de estas características va en aumento de día en día en toda la humanidad, en todos los estratos sociales y niveles económicos. Actualmente no hay ya diferencia entre las diferentes grupos de personas, ya no se ve diferencia entre aquellos que estudian o han recibido cierta preparación y los que no; entre los que han tenido una familia y economía estable y los que no; entre los que llevan o dicen profesar una “religión” y quienes no.

Es la misma actitud o respuesta a ciertas acciones tanto de los de raza blanca como los de raza amarilla o negros; los árabes como los chinos o hindúes; tanto en los parlamentos de unos como de otros hay golpes; el presidente de un país capitalista como el de uno llamado socialista, oprime y explota a sus gobernados. Hay violencia tanto en un país como en otro de diferente condición, porque el hombre de los últimos tiempos tiene las mismas características.

Tanto hay homicidios en una familia pobre como en una familia acomodada. Tanto en unas como en las otras familias los hijos asesinan a los padres, o a los abuelos; los padres a los hijos o nietos.

Por la codicia desmedida, ha cundido y proliferado la piratería y el narcotráfico. No hay forma de acabar con ello, porque autoridades están inmiscuidas en ello. Uno y otro partido político, busca gobernar a costa de lo que sea, hace uso del engaño, de la mentira, etc, etc.

Algunas personas o grupos de personas han buscado, a través de organismos aliviar esta condición, pero por lo mismo esto cada día será más difícil de arreglar, porque algunas o muchas personas que se dicen defensoras de los derechos humanos o que están a favor de la ecología, son personas falsas, no es real lo que expresan, son las primeras en atropellar los derechos de los demás. Muchos de los que se dicen defensores de los derechos de la mujer, son los primeros en lastimar a la esposa, los que se pronuncian a favor de la justicia, atropellan al pobre o desvalido, pues con su dinero o relación con los pudientes hacen y deshacen.

De todo lo anterior podemos enfatizar que, de acuerdo a lo que  expresa, día con día va en aumento el desorden y la maldad, porque dice el Señor:“Mirad, pues, con diligencia como andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Ef. 5.15,16), sabiendo que se refiere a la maldad del hombre, lo que empeora la vida del hombre, queriendo decir que los días o la vida del hombre es de mala calidad.

Esta inclinación del hombre, descrita por el apóstol Pablo en la carta a Timoteo, es indicativa de una corrupción masiva, por lo que vemos cada día a nuestra sociedad más y más corrompida en todos los órdenes de la vida, al grado que el hombre no sólo quebranta las leyes divinas, sino sus mismas tradiciones, las costumbres que en otro tiempo eran desde el punto de vista moral humano buenas.

Según datos recientes, la violencia que hay en jóvenes y aún niños, se debe al comportamiento de los adultos, ya sean padres o la misma autoridad, también de lo que se tiene como diversión, como películas y juegos de video. Se dice que un joven al llegar a los dieciocho años, ha visto cien mil actos de violencia ya en películas o juegos, lo que les lleva a vivir en violencia con todos aquellos con quienes interactúa, de niño con sus hermanos y mismos padres, y después con su cónyuge.

El que los padres se han vuelto permisivos, al mismo tiempo que también las autoridades civiles, es otra causa de lo anterior.

La inmoralidad en el orden sexual que las mismas autoridades no sólo permiten sino promueven, a lo menos en nuestra ciudad, es otra manifestación de aquello de lo que  de Dios nos previene y señala, amonestando al hombre a dejar la vida pecaminosa y volverse a Dios, advirtiéndole que todo esto trae la ira de Dios y su castigo correspondiente: “Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24.38,39).

“Y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos, y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas por ejemplo a los que habían de vivir impíamente…”(2 Pedro 2.5,6).

“Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (Judas 7).

Para los creyentes en Jesucristo, lo anterior es indicativo de que el Señor ya está cerca, junto con los demás fenómenos sociales y económicos, que de igual manera es consecuencia de la avaricia de los poderosos, así como los fenómenos físicos, que algunos de éstos, como el calentamiento global es igualmente por el quebrantamiento de las leyes de Dios.

Deseo hacer una invitación, si es que esto no está oculto a sus ojos. A buscar al Señor ahora que es posible. El Señor expresa lo siguiente en su palabra:“Buscar al Señor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al Señor, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Isaías 55.6,7).

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