Es de esperar que para muchas personas, este acto de la Cena del Señor, no tenga relevancia, sin embargo, para la Iglesia, me refiero a la verdadera, es decir, para la Iglesia de Dios, este Evento es altamente significativo.

La Cena del Señor, Una Conmemoración

Al estar El Señor con sus discípulos, establece esta ceremonia como una Conmemoración, al decir: “Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado: haced esto en memoria de mi(Lc. 22.19). El que llevemos a cabo este acto, es por disposición del mismo Señor, como podemos confirmarlo en las Escrituras, y, ¿qué habría de conmemorar el discipulado del Señor? Bien, como llamados del Señor, habiendo sido justificados del pecado, hemos de recordar siempre que una vez fuimos comprados por medio de su sangre en su sacrificio y limpios de una vez y para siempre del pecado, somos sus siervos, siervos de justicia (Ro. 6.17,18), a semejanza del pueblo de Israel que fue liberado de la esclavitud del faraón para venir a ser pueblo santo de Él y servirle (Éx. 4.22,23, 19.3-6).

Nosotros, de igual manera, hemos sido redimidos del poder del enemigo para honra, gloria y alabanza de nuestro Padre Eterno y su Bendito Hijo. Llevar a cabo este acto, es rememorar, es traer a la mente ese sacrificio, aunque ignominioso, perSignificado Cena del Señoro necesario, indispensable para nuestra salud y salvación espiritual.

La Cena del Señor, es una remembranza de nuestra redención, vía mandamiento, no es por tradición. Este evento tiene un sustento bíblico, basado primeramente en el mandato dado por el Señor a sus discípulos, ratificado a la Iglesia por el apóstol de los gentiles, expresando: “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo Tomad, comed, esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo, tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mi. Así, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga” (I Corintios 11.23-26).

De las palabras anteriores se desprende que, el propósito de este acto para con la Iglesia, es que ésta: Primero, lleve a cabo esta conmemoración de la muerte del Señor, por la cual fueron salvas nuestras vidas, que como resultado de ello, formamos un solo cuerpo; segundo, recuerde que es resultado de un nuevo pacto sellado con la preciosa sangre del Señor, de lo cual ha de darse testimonio; tercero, ha de ser recordada su muerte de manera permanente, y co ello a la vez, su regreso a la tierra; y cuarto, ha de efectuarse sólo para y en memoria de Él.

Una Ceremonia Anual

Muchas personas o grupos que pretenden ser creyentes, desconociendo las Escrituras o no entendiéndolas, llevan a cabo este acto de manera semanal, mensual o semestral, e incluso, cuando se les ocurre. En el catolicismo ni se diga, éste se representa cada que se efectúa una misa, y que por cierto el pueblo católico ignora realmente tal significado, no siendo inclusive esta la manera que el Señor lo establece.

Como toda conmemoración, este acto ha de llevarse a cabo por fecha y anual, de manera que sea realmente para recordar, para lo cual, ha de tomarse el calendario propio del pueblo judío, sabiendo que este evento se realizó en el contexto de la Pascua judía, ya que el cordero pascual fue la figura del verdadero cordero, entendiendo ahora porqué la muerte del Señor ocurrió a la caída de la tarde del día catorce del mes de nisán, en fecha y hora en que se inmolaba aquél cordero de la pascua (Éx.12.1-6; Jn.1.29).

Cada uno de estos eventos, estaban profetizados de diversas formas, y la palabra del Señor no podía fallar. Es a lo que se refiere el apóstol Pablo cuando escribe: “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados; conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día conforme a las Escrituras…” (I Co. 15.3,4). Sí, su muerte, como su nacimiento y obra, todo estaba preanunciado, viniendo él, de voluntad a cumplir con lo dispuesto por el Padre.

Por otra parte, la participación de la Mesa del Señor, es a la hora que el Señor la efectuó. La noche en que fue entregado, la noche del catorce, es decir en la primera parte del día, ya que el día comienza con la parte oscura y termina con la claridad. El Señor nos da el momento en que se ha de efectuar este acto (Lea I Co. 11.23-26).

Aplicando su Significado

Considerando el alto significado y valor espiritual de este acto, la Iglesia tiene el deber de seguir anunciando tanto la muerte redentora del Señor, así como su retorno, pero además, de dar testimonio, llevando a cabo tal ceremonia, tal y como dispuso el Señor al instituirla,

¿De qué elementos materiales echó mano el Señor en esta Ceremonia al instituirla?

Un Pan

El tomar un pan y partirlo, fue para darnos la enseñanza de la unidad de su pueblo. Con su sacrificio todos los llamados venimos a formar un solo cuerpo, su cuerpo, representados en aquél pan. Además, el acto de partirlo, simbolizaba que su cuerpo sería lacerado, flagelado, pero además de que siendo muchos, somos uno en él (lea Isaías 53.4-7; I Corintios.10.17).

A más de lo anterior, este elemento también es sinónimo de alimento, lo que sustenta dando vida, por lo cual también representa su cuerpo, que es para vida (Jn. 6.53-56, 32-35).

Una Copa

La Copa es el otro elemento utilizado por El Señor en este acto. Él tomó una, y vertiendo el jugo de la vid en ésta, les dio a beber a sus discípulos, simbolizando comunión, unidad, como en el caso del pan. Es entonces una copa, no varias, no son copas personales, porque entonces pierde el significado. Es una porque significa unidad, comunión (I Co. 10.16 p/p).

El Lavamiento de pies

Es precisa la Palabra del Señor cuando refiere este hecho, expresando que después de cenar, el Señor se ciñó una toalla y comenzó a lavar los pies de sus discípulos, ordenándoles que así lo hicieran ellos unos con otros (Ev. De Juan 13.1-15). Este acto no puede faltar en la Conmemoración de la muerte del Señor, ya que significa humildad, a la vez que unidad. Quien participa de los otros elementos y no lleva a cabo éste, no puede tener parte en el pueblo del Señor, en la comunión de los santos, ni en esta vida ni en la venidera. (Jn. 13.8).

La Participación de La Cena del Señor es trascendental, ya que pone énfasis en la comunión del creyente con los demás creyentes, así como con el Señor, en esta vida presente, así como de la esperanza del reino venidero y de la gloria futura con El Señor. De ahí, la importancia de estar debidamente preparado para participar de estos emblemas. No toda persona, ni sin preparación espiritual adecuada, puede participar de la Mesa del Señor.

El ministerio de la Iglesia de Dios en México, hace votos para que el pueblo del Señor en toda latitud de la tierra, sea bendecido ricamente, en esta celebración anual de la muerte del salvador de nuestras almas.

IGLESIA DE DIOS EN MÉXICO A. R.

Min. Othoniel I. Peres Fuentes.

Please follow and like us:
error
Significado de la Cena del Señor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *